Dilluns 27 Gener, 2020

Escriure per comprendre i superar la nostra història

La setmana passada es va presentar Antología de relatos migrantes, una selecció de textos que narren el procés migratori llatinoamericà extrets dels tallers de En palabras, un projecte liderat per la María Ríos i en Diego Salazar: diverses sessions d’escriptura impartides per escriptors i escriptores d’Amèrica Llatina a persones que han passat per processos migratoris fins a Barcelona.

Jo hi vaig anar amb la meva motxilla de privilegis i prejudicis amb la que naixem la majoria de persones catalanes (i europees), i en arribar, mentre el grup començava a alinear cadires per disposar-les per la presentació, vaig començar per treure’m l’abric, la bufanda, i a poc a poc totes les idees preconcebudes que duia dintre la bossa i que van anar desintegrant-se a mesura que jo m’integrava en l’entorn. Al meu voltant hi havia persones que s’estimaven, es saludaven, es feien abraçades i es posaven al dia com fem tots els grups d’amistats. Vaig començar a parlar-hi mentre avançaven els preparatius; deuen tenir nervis abans de recitar els seus relats davant el públic? El primer a rebre la meva pregunta va ser l’Alejandro Díaz: He vivido tantas cosas en mi vida que esta no me pone nervioso”. I com li ha degut anar l’experiència de compartir el que ha viscut amb el grup? L’escriptura li haurà semblat una bona eina?

   

Ha sido muy reparador y sanador psicológicamente, porque una de las cosas que más sufrimos las personas cuando migramos es la soledad, y cuando encuentras un grupo como este lo tomas como parte de tu familia. Así se va tomando confianza y al final termina uno hablando de todo. Escribir con ellos ha sido una experiencia buenísima, ahora me siento liberado, siento que puedo hablar; antes le temía a la gente porque yo pensaba en lo que dirían. Por todas las cosas que a mí me han hecho y por todo lo que he pasado me había encerrado en mi propio mundo. Ahora estoy bien y conozco más gente. Yo siempre he escrito: escribía en El Salvador, en el colegio, en la universidad… pero siempre lo tiraba. Lo que empecé a guardar se quedó botado allá porque tuve que salir del país.”

S’afegeix l’Isabella Palmieri.

A mí me gusta escribir. Soy venezolana y me enteré de este proyecto: me va perfecto porque soy latinoamericana y así conozco gente que ha pasado otros procesos. He llorado y he reído, me he podido dar cuenta del proceso de migración que todos los inmigrantes tenemos y que yo tenía olvidado y escondido en mi mente porque pudo ser muy doloroso. Llegué con trece años y, como niña, puede ser que lo hubiera escondido porque no lo entendía. Escribir con todos los ejercicios que nos mandaban los talleristas fue un proceso de descubrimiento de todas las cosa que pude haber olvidado: he visto la diferencia entre como lo ve un niño y como lo veo ahora que soy más adulta.”

Explica que ara té divuit anys, que quan va arribar a Barcelona amb tretze, anava només acompanyada del seu germà petit i la incomprensió de l’aeroport la va atabalar. Com la seva, moltes històries: angoixes que obliguen a deixar una llar enrere, viatges incerts i eterns, desavinences amb el nou entorn. Una marea de relats que jo, des de la meva cadira d’espectadora, rebo amb la sorpresa de qui rep l’impacte d’un objecte que no acaba d’identificar. Per què totes aquestes històries em sorprenen? La meva motxilla fa que les vegi com contes llunyans que narren només un context històric, però ara i aquí veig cada gota que omple aquest mar explicat pels telenotícies com si es tractés de quelcom remot. Sembla que per nosaltres aquestes vides són com el so que fan els cargols de mar quan ens els posem a l’orella: onades llunyanes. Però l’Alejandro, la Isabella i totes les persones que els acompanyen són part d’aquesta història col·lectiva i expliquen alguns dels seus processos individuals que els han conduït fins aquí aquest vespre. Quin recorregut tan diferent, el de la jove Isabella i el meu, gairebé paral·lel en el temps.

Vull escoltar més. Xerro amb en Diego, impulsor del projecte, amb ganes d’aprendre’n.

L’art és un punt de trobada. Aquest projecte ha sigut una manera de crear un espai col·lectiu de sanament?

María viene de trabajar literatura e inmigración en Colombia, allí hacia libros para niños. Yo aquí he trabajado haciendo procesos comunitarios con creatividad o con arte des de la Cooperativa Connectats. Queríamos trabajar con una problemática que hasta el momento estaba poco hablada: des del 2015 el pico de ascenso de solicitudes de refugio y asilo en España se va duplicando des de países de centro América. Esto nos causó un interés: no podíamos abrir las puertas de la casa, pero sí podíamos abrir un espacio donde la gente pudiera sentirse acogida. No queríamos dar un servicio de acogida fría, queríamos trabajar des de lo personal y crear un espacio en el que poder compartir. De esta idea nació En palabras: un espacio de encuentro y auto cuidado; la creación de un pequeño colectivo que vaya auto cuidándose y cuidando a otros que van llegando.

Has mencionat que la xifra de sol·licitants d’asil polític ha augmentat molt. Al 2017 hi va haver 31.120 peticions, la meitat procedents d’Amèrica Llatina i només 25 de les quals van ser resoltes favorablement. Vosaltres dieu que “hi ha una part de la història que no s’explica” i l’art sovint s’utilitza per fer memòria històrica i col·lectiva; intenteu omplir aquest forat amb la literatura?

La palabra nos sirve para ordenar nuestra experiencia. Generalmente cuando los procesos de migración son procesos de huida obligada, hablamos de unas partidas que no han sido del todo reflexionadas y no se han podido ordenar. La función del relato y de contar historias es la de ordenar los sucesos y nuestra experiencia, así la entendemos. En estos procesos no hay tiempo de pensar nada, simplemente se debe hacer: en verano estuve en Colombia y veía muchas familias caminando y caminando sin saber quizás donde van ni donde están y mucho menos pueden entender lo que está ocurriendo con sus vidas, sus sentimientos, su existencia. De repente estás desterrado; en el caso de las migraciones latinoamericanas en España casi siempre hay alguien que te ayuda, un amigo que vive aquí, familiares… hay una red que en la mayoría de los casos funciona, pero falta el espacio de ordenar, a veces de hacer catarsis y de podernos entender como colectivo. Buscamos sentirnos parte de algo que vivimos todos juntos y tener ganas de ayudar a otros y sobretodo de estar aquí, porque si además de todo ese viaje luego no quieres estar, ahí sí que es jodido. ¿Cómo vas a salir a darle la cara a la vida, y a la ciudad y a la otra gente si no estás tranquilo y no has encontrado tu gente?

També hi ha una necessitat de que aquests relats siguin escoltats?

Sí, hay una gran necesidad de ser escuchados y mucha necesidad de la calidad de la escucha: políticamente las instituciones hablan de acoger… pero aquí por ejemplo tenemos a Alejandro, que es un refugiado, ha pasado por todos los procesos burocráticos de acogida y aun así su relato es un relato de soledad extrema: un señor que se tiene que ir solo en un autobús hasta Alicante, porque es donde le han encontrado una plaza, y allá le recibe una señora que le da sus llaves pero de repente se encuentra solo. Menos mal que alguien le dio un techo y hay un sistema que se encarga de ello, pero ¿cómo generamos un sistema de acogida que pregunte cómo estás?
Hablamos de la tragedia y a veces sale el llanto pero luego la gente te ayuda a rehacerte. En este libro hay relatos complicados, difíciles de leer: relatos que escriben las personas que los vivieron. Pero luego hay un esfuerzo de todos los escritores de salir a buscar la vida: ordenar, organizarse, estar tranquilo…

Parles de la duresa dels relats. Les persones que estem a l’altre costat i tenim certs privilegis fomentem que la situació dels procesos migratoris s’invisibilitzi. Amb aquestes històries busqueu que afrontem a la vostra dificultat i sentim una interpel·lació?

Sí. El hecho de hacer estos eventos y el trabajo que hacemos para hacer más diálogos con la ciudad es porque este conflicto nos pertenece a todos. Como las madres que se juntan a hablar sobre el parto aquí tenemos un grupo donde también abrimos este espacio para hablar del tema entre todos, donde la gente pueda sentirse interpelada pero más que eso, atraída. Esto refuerza todas las personas, no únicamente las personas migrantes, porque son historias de superación, de gente que está peleando para vivir mejor. A veces cuando alguien lo tiene mejor, ayuda al otro y se da cuenta de que tiene privilegios; de pronto se puede usar esa energía para hacer cosas positivas. No tenemos una intención muy política en el sentido del activismo de guerrilla y la denuncia, nos parece que esos son espacios muy legítimos pero que ya hay muchos en el mundo migrante. Nosotros estamos aquí des de un diálogo, nos gusta pensar que nos reunimos a dialogar y no a confrontarnos con argumentos, hablamos des de la humanidad.

Abans comentaves suport de la institució i de l’organització de l’acollida. El vostre projecte està recolzat per l’Ajuntament de Barcelona i finançat per La Caixa. Són entitats conegudes pel poc acompanyament a les persones refugiades i la seva invisibilització. Us causa incomoditat que, tot i així, us donin suport?

Los recursos siempre facilitan muchas cosas: que tengamos un libro, que tengamos escritoras y escritores que vienen aquí como profesionales a trabajar con un salario… tener recursos hace que podamos hacer cosas de calidad. Nosotros nos preguntamos ¿qué nos piden? Sabemos que ustedes son un banco y podemos estar de acuerdo con vuestras actividades o no, pero curiosamente con Fundació La Caixa la relación se ha basado en proporcionarnos los recursos y dejarnos trabajar. Nos han ofrecidos formaciones y espacios para que nos encontremos con los otros proyectos que financian; estratégicamente nos interesan esos recursos. Otra cosa es que yo tenga que ir a tomarme una foto con este grupo al lado de Isidre Fainé. No va a pasar. Pero si podemos disponer de unos recursos teniendo las cosas claras, está bien. Lo mismo que pasa con el ayuntamiento, que nos pide algunas cosas como poner el logo en todas partes. Si ese es el trato y yo puedo continuar teniendo una oferta de calidad, no pasa nada. Nos lo planteamos de forma estratégica.

Aquest projecte és gairebé una editorial.

La evolución del proyecto (que ahora empezamos a trabajar con Barcelona Activa y con l’Institut de cultura de Barcelona) es que tenga una viabilidad y sostenibilidad. Entramos en un proceso de formación porque lo que tenemos es un laboratorio de creación con historias reales de personas que las han vivido y que nosotros con un equipo de gente ayudamos a que las historias se cuenten. Estamos trabajando en qué se va a convertir eso, a nivel de salidas y producto: que lleguen a más gente y quizás en un futuro las personas que están aquí tengan un sueldo. Tenemos un sello con el que firmamos este libro, es una productora de contenidos, como una editorial, y estamos editando el siguiente libro.

Els beneficis del llibre van a les persones que escriuen els relats?

Los beneficios de este libro son la caja del siguiente libro. Nosotros ya estamos en el tercer grupo, el libro que ahora presentamos es del primer grupo y ahora estamos haciendo edición de textos del segundo. En total han pasado unas 50 personas.

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