Maravillas, una grieta que incomoda

Aquesta peça va ser publicada per Jon Irisarri al seu blog Kaiolak. Des de la delegació de la Revista Mirall al País Valencià hem decidit publicar-la per fer-nos ressò d’un assumpte silenciat als mitjans de comunicació convencionals —o que, almenys, no ha sigut tractar amb el rigor i la rellevància informativa que nosaltres considerem—. Des de Mirall País Valencià sempre estarem amb totes les lluites veïnals dels nostres pobles germans de tot l’Estat. Com deia Berri Txarrak sols el poble salva al poble, i, des d’aquest humil espai enviem els nostres millors desitjos per al gaztetxe Maravillas de Pamplona.

En 1936, poco antes de ir al frente, Buenaventura Durruti declaraba: “No nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Ese mundo está creciendo en este instante”. El 19 de enero, en la manifestación en apoyo al gaztetxe Maravillas, este era el mensaje que aparecía en la pancarta de la cabecera. Una movilización de las varias que ha habido en las últimas semanas, después de que el Gobierno de Navarra ordenase el desalojo del gaztetxe el 8 de enero, bajo el pretexto de una inspección técnica. Al final de la manifestación se consiguió reokupar, pero en la madrugada las fuerzas de seguridad volvieron a desalojarlo.

Durante las últimas semanas, el Gobierno de Navarra ha militarizado el Casco Viejo de Pamplona, barrio en el que se encuentra Maravillas. El objetivo era el desalojo del centro para evitar heridos por unas deficiencias en el edificio de extrema gravedad, y aunque resulte incoherente, el resultado ha sido decenas de heridos en las cargas policiales hacia los manifestantes, 82 vecinos con posibilidad de ser juzgados y pérdidas de hasta 20.000€ diarios para los comerciantes de la zona del barrio. Diferentes colectivos del propio barrio han pedido la retirada de las fuerzas de seguridad.

or otra parte, la inspección técnica a la que se debía el desalojo, ha sido refutada por un informe técnico de ccoaatalava, un colegio de arquitectos contratado por el gaztetxe, que desmiente que existiese un alto riesgo en el edificio. De hecho, el edificio lleva dos décadas abandonado por el Gobierno de Navarra y no ha existido ningún plan de renovación, recuperación o conservación del Patrimonio de varios elementos de su interior hasta ahora. En los días en los que ha estado desalojado, el gaztetxe ha recibido diversos daños que se aprecian en las fotos del antes y el después que ha proporcionado Maravillas desde sus cuentas en las redes sociales. Existe la opinión de que, al no poder ser derribado como hizo UPN en 2004 con el antiguo gaztetxe Euskal Jai, debido al lugar en el que se encuentra, la destrucción de su interior era la vía alternativa para el desalojo del espacio.

Policía junto a los cerrojos del desalojado centro social / Insurgente.

Además, nos podemos encontrar ante un acto que esconde una estrategia política de cara a las elecciones de mayo, con el fin de debilitar a otros partidos políticos dejándolos en una situación complicada. Geroa Bai, como principal responsable del desalojo del gaztetxe, ha podido utilizar esta estrategia en contra de EHBildu, uno de sus aliados en el cuatripartito. La respuesta de EHBildu, supuesto representante de la izquierda abertzale, no ha resultado convincente para el sector más escéptico a las instituciones. Es más, los partidarios del cambio por medio de las instituciones, han acusado al gaztetxe de eliminar la posibilidad de que el cuatripartito o gobierno del cambio siga adelante. Más allá de estrategias políticas oficiales, lo que se ha visto de forma clara es la intención absoluta de desalojar el gaztetxe por parte del Gobierno de Navarra.

El gaztetxe (centro social) Maravillas, en poco más del año que lleva en activo, ha realizado diversas actividades por y para el barrio. Diferentes actividades culturales, la creación de un cine alternativo (en el que se proyecta cine en euskara para txikis), un banco solidario de alimentos, un gimnasio… han sido los proyectos que ha ofrecido Maravillas, sin ningún ánimo de lucro y con el único fin de promover una perspectiva política y cultural alternativa en la vida del barrio.

Esto parece que incomoda a los partidos liberales y socialdemócratas, que no entienden todo aquello que sale fuera del sistema y la legalidad, y lo consideran como algo inconcebible. En agosto del año pasado intentaron desalojarlo por primera vez, sin éxito, y este mes de enero lo han vuelto a hacer. Para el Gobierno de Navarra la primera opción era un desalojo y abandono del edificio voluntario, y son los propios integrantes del proyecto Maravillas los que han declarado que están dispuestos a valorar que se facilite otro edificio, siempre y cuando esté en el Casco Viejo y cumpla con sus necesidades. Por lo tanto, no parece que haya existido la intención de facilitar otro lugar por parte del Gobierno de Navarra, y la idea de un desalojo pacífico resulta impensable.

El Gernika como símbolo de la resistencia en Pamplona / La Haine.

De este modo, el conflicto existe entres dos sujetos: el Gobierno de Navarra, que tiene muy clara su intención de desalojar Maravillas mediante el uso de la fuerza, y los jóvenes que son parte del proyecto o apoyan el gaztetxe. Los que no entienden todo lo que se encuentra fuera de las leyes y que no produce beneficio económico, y los que creen en un mundo nuevo y confían en el cambio desde la autogestión y la okupación.

En estos momentos, en los que el clima político y social no da lugar a una izquierda revolucionaria fuerte, que se siente cada vez más acorralada y fuera de las reglas del juego de un sistema que no cree como propio, los gaztetxes o centros autogestionados son una de las pocas alternativas que quedan. En el muro casi perfecto del capitalismo y todo lo que conlleva, quedan pocas grietas, y una de ellas es esta forma de entender el mundo. La vía revolucionaria para conseguir un cambio real (y no recambios, por mucho que supongan avances dentro del sistema), resulta inalcanzable. Parece que el muro es demasiado alto y poderoso, que nadie es capaz de derribarlo, pero todavía quedan grietas que se intentan tapar con hormigón. Frente a los asesinos de sueños, existe un movimiento que intentará atravesar esa grieta, y aunque intenten taparla, esta idea de cambiar el mundo desde los espacios autogestionados seguirá existiendo.

“Volveremos”, escribieron los desalojados del gaztetxe / Ahotsa Info.

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