Dimecres 23 Octubre, 2019
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    Jimmy Glass Jazz Bar: el temple del jazz valencià

    Nit de divendres a la ciutat del Túria. Travessem el Pont de la Trinitat i ens dirigim cap al Barri del Carmen. Allí, en el Carrer de Baix, es troba un dels llocs més emblemàtics al mateix temps que desconeguts per a la majoria de valencians fora del món jazzístic de la ciutat: el Jimmy Glass Jazz Bar, el club de jazz per antonomàsia de la ciutat. Allí ens rep Chevi Martínez, l’home orquestra del local, que porta obert des de l’any 1991. Amb la il·lusió de cada nit, ens rep a les 9, un poc abans de que aquest temple del jazz s’òmpliga amb els seus creients més fidels, i amb altres parroquians que sols volen gaudir d’una bona vetlada musical. A la porta, i mentre xarrem amb Chevi, la gent espera amb ganes entrar al Jimmy Glass per a començar a volar sense eixir de la seva ciutat. 3, 2, 1 i…jazz!

    ¿Cómo decidiste montar un club de jazz en València? ¿En qué rincones de la ciudad podía escucharse jazz por aquel entonces?

    Cuando yo monté el Jimmy Glass realmente no había muchos rincones donde poder escuchar jazz en València. La época buena del jazz había sido en los 80. En aquellos años había algunos clubes como Tres Tristes Tigres, Perdido o Caballo. A finales de los 80 estos clubes cerraron porque al parecer no acababan de resultar rentables. Yo monté esto en el 91 sin ánimos de convertirlo en un club de jazz. Mi intención primera fue crear el Jimmy Glass como un bar de copas, con buena música, eso sí. Al principio ponía tanto jazz como soul como rock antiguo, pero siempre buena música ciertamente vinculada al jazz. Poco a poco me fui olvidando de eso y me centré en el jazz. Desde siempre ha sido un sitio diferente, con su propio estilo. Tanto la música como la apariencia del local estaban al margen de la moda del momento. A la gente, esto le sorprendía y le resultaba muy atractivo. A partir del año 92 y 93 empecé a hacer algunos conciertos de jazz de manera ocasional, y pronto me di cuenta de que el público respondía muy bien. También ayudó que en aquellos años, se editaron algunas colecciones de jazz y la gente parecía que empezaba a interesarse cada vez más por esta música.

    Kenny Garrett // Antonio Porcar Cano
    Kenny Garrett al Jimmy Glass // Antonio Porcar Cano

    ¿Cómo llegó el Jimmy Glass a la esfera internacional y a convertirse en lo que es a día de hoy?

    Paralelamente a esa nueva irrupción de colecciones de jazz, y el mayor interés de la gente, aumentaba el número de músicos en València. Se crearon algunas nuevas asociaciones como Sedajazz, que con el tiempo proporcionaron nueva savia y confluyeron en el espacio que creé: un lugar donde se pudiese tocar jazz en València de forma permanente. A partir de ahí, al cabo de un tiempo, comenzaron a venir a tocar músicos de distintos lugares del mundo, que pronto interaccionaron con los músicos locales. A los músicos internacionales les gustó la atmósfera que se crea aquí en cada concierto, así que se corrió la voz muy rápido y pronto comenzaron a llamarme agentes internacionales pidiéndome que sus representados vinieran a tocar aquí, adaptándose a los cachés de los que disponía en el local, motivados por el ambiente y la popularidad que había ganado el Jimmy Glass. El local comenzó a recibir a músicos de elevado prestigio internacional y se empezó a convertir en lo que es ahora a principios de este siglo. Poco a poco fuimos forjando una programación cada vez más estable.

    ¿Con qué dificultades te has encontrado en esta andadura? ¿Cómo has conseguido que los valencianos se interesen por el jazz?
    No ha sido un camino fácil. Hemos tenido —sin ánimo de que suene pretencioso— que ir educando un poco a la gente que se acercaba al jazz no sólo a que identifique esta música y le pueda gustar por las continuas escuchas, sino para que también adquiera criterio y reconozca la actualidad jazzística y las nuevas tendencias. Para ello, si no empiezas a traer a músicos que ofrezcan esa línea, y los nuevos aficionados lo puedan ver en directo, no saben de qué les estás hablando. Ha sido un trabajo de difusión del jazz local, del jazz internacional y de la variedad de estilos y propuestas que hay actualmente, y ha funcionado muy bien, pero ha costado muchos años de consolidar. Sobre todo, hemos tratado de concienciar a la gente para que tuviese la certeza de que venía a ver un buen concierto, al tiempo que pudiera conocer a gente muy importante del jazz. Ahora, con la inclusión del Jimmy Glass en la lista anual de los 200 mejores clubs de jazz del mundo en la revista Downbeat, hemos tenido el reconocimiento internacional definitivo.

    Yo dedico mucho tiempo a hablar con la gente, a explicarle qué es lo que hay, explicarles cuáles son las nuevas tendencias y preparar nueva información a través de la web. A través de ahí intento que la gente pueda saber de manera sencilla qué grupos viene a ver. Mucha gente que al principio venía sin ningún tipo de formación ahora se ha convertido en conocedora del jazz y ha adquirido criterio, que le permite entender mejor el jazz y acudir asiduamente al Jimmy para disfrutarlo.

    Lee Konitz en Jimmy Glass // Antonio Porcar Cano
    Lee Konitz al Jimmy Glass // Antonio Porcar Cano

    Una de las claves de vuestro local es el ambiente y la atmósfera, que te sumergen en el momento que estás viviendo. ¿Cómo conseguiste crearlos?

    Lo más importante es llevar una línea coherente, y para eso tienes que tener las cosas claras. Se necesitan mucha constancia y muchas ideas. La idea principal es que la gente se sienta a gusto recibiendo la energía que emite el jazz. La preocupación porque el local sobreviva no debe llevarte a aceptar cualquier cosa. Hay que jugársela y arriesgar. Así es como un sitio se convierte en emblemático y desarrolla un carácter y personalidad propias. En ningún caso pienso renunciar a lo que ofrecemos aquí, porque si a cierto público no le gusta realmente el jazz, en todos los sentidos, tiene muchas otras opciones en la ciudad. Aún así intentamos acercarnos cada vez más a todo tipo de gente.

    Respecto al interiorismo, yo venía del mundo del diseño gráfico y la fotografía, y siempre he tenido ideas estéticas muy firmes. Esto se montó en el año 91 tal y como lo veis ahora mismo. Mi idea era que el diseño pudiera coger solera y perdurar a lo largo de los años. Por ello, lo he mantenido durante todo este tiempo: los mismos colores, la misma iluminación. No es un sitio de diseño, es un sitio de estilo. Para qué vamos a renovarnos si pensamos que este lugar siempre ha sido diferente: yo quería un sitio acorde a lo que se venía a hacer aquí, y ha funcionado. Esta estética ayuda mucho a crear la atmósfera y el ambiente del que hablábamos antes.

    Jordi Sarrión entrevista a Chevi Martínez
    Jordi Sarrión entrevista a Chevi Martínez

    ¿Cuántos días abrís a la semana? ¿Qué eventos especiales celebráis cada año?

    Lo normal es que abramos 4 días. Los fines de semana la entrada es gratuita y suelen venir músicos del circuito local, aunque no es algo fijo y en ocasiones vienen músicos internacionales. Martes, miércoles y jueves solemos hacer conciertos con artistas de ámbito más internacional, donde sí cobramos entrada. El “momento Jimmy Glass” se vive cuatro veces a la semana habitualmente.

    Cuando vi que la cosa iba tomando cuerpo y cada vez contactaban conmigo más músicos, sobre todo internacionales, tomé la decisión de organizar ciclos de conciertos. Cuando el local cumplió 20 años hice el I Festival Internacional de Jazz Contemporáneo, sin dejar de lado los ciclos que ya había creado anteriormente. Esto sirvió para dar nombre definitivamente al local y darnos a conocer mucho más con la prensa. Todos los años viene alguna leyenda del jazz al festival. En 7 años han pasado maestros del jazz como Benny Golson, Pat Martino, Lou Donaldson, Wallace Roney, Lee Konitz o Al Foster, además de figuras del jazz contemporáneo como Kenny Garrett, MarkTurner, Avishai Cohen…Y este año en primavera tendremos al trío de Petros Klampannis, a Joe Sanders con Seamus Blake, Aaron Parks y Eric Harland o el hijo de Coltrane, Ravi Coltrane con el trompetista Ralph Alessi. Además, dentro del festival hemos empezado con producciones propias, para promocionar sobre todo la música de nuestra tierra. Recientemente sacamos el disco Perico Sambeat plays Zappa, con el que estamos yendo a muchos festivales.

    Mark Turner al Jimmy Glass // Chevi Martínez
    Mark Turner al Jimmy Glass // Chevi Martínez

    En tu local has aunado tapas y jazz. ¿Cómo ha resultado el experimento?

    Me di cuenta de que si haces los conciertos muy tarde los fines de semana es contraproducente. Además, queremos que este sea un club de jazz con horarios europeos. Por ello, pensamos que cenar durante los conciertos era una muy buena idea, de manera informal, con nuestra oferta de Jazz & Tapas, que no es necesariamente como un restaurante. Lo llevamos haciendo cinco años y tiene mucho éxito. Las tapas que ofrecemos están muy buenas y la gente que viene está contenta con ellas. Fue un servicio que creímos que debíamos dar a la gente.

    Esto es un club de jazz moderno, de estilo neoyorquino, sin caspa de ningún tipo, y no un auditorio, y ese es el espíritu que queríamos mantener. No obstante, no es obstáculo para que haya el máximo respeto que se le debe guardar a los músicos, ya que aquí se viene a escuchar jazz, no las conversaciones de la gente mientras dure el concierto. La gente en Jimmy Glass es realmente respetuosa con la música.

    ¿Cómo vislumbras el futuro del jazz en València y en el Jimmy Glass?

    Yo el futuro del jazz en València lo veo razonablemente bueno. De entrada hay mucho más interés por el jazz del que había hace 20-25 años, que fue cuando nosotros empezamos. Hay que tener en cuenta que hay una buena cantera de músicos, que se han ido formando durante todos estos años. Además de la Sedajazz y los que están saliendo del Conservatorio, hay que tener en cuenta la aportación de Berklee Valencia, que también nos ofrece algunos músicos para poder actuar en el Jimmy Glass.. En València yo creo que el panorama va a mejor, y después de tantos años de sequía la gente se va acercando más al jazz, porque también hay algunos sitios en València que ofrecen jams o pequeños conciertos, y eso acerca el jazz a la gente. Esto es algo que los políticos deben tener en cuenta para no destruirlo con normativas que no benefician a nadie. Yo creo que el futuro del jazz en València va por buen camino.

    Nos gustaría que nos hablases —desde tu conocimiento en la materia— sobre la presencia de la mujer en el mundo del jazz.

    Menos mal que se ha roto esa especie de tabú que había con las mujeres y el jazz. Cada vez hay más mujeres en el jazz, cosa de la que estamos muy contentos. Para nosotros no existe diferencia, y realmente nunca la ha habido. Hay grandes mujeres intérpretes de jazz en todas las épocas, y no solamente cantantes, pero pocas en comparación con los hombres. Nosotros siempre que podemos promocionamos a las mujeres instrumentistas porque hacen mucha falta en el jazz. El cupo de pianistas y cantantes no es que esté cubierto, pero lo que más falta hace es que haya más mujeres que toquen instrumentos, y en ese sentido yo creo que vamos hacia adelante, porque en el Jimmy Glass ya han tocado este mismo año grandes instrumentistas, tanto internacionales como españolas y valencianas. La gente está deseosa de ver a las mujeres interpretando jazz en un escenario, y los nuevos rostros femeninos que han actuado en el Jimmy Glass han tenido una acogida tremenda. Las nuevas generaciones de músicos no son tan cerradas. Ahora, en todas las escuelas hay tanto hombres como mujeres y tocan en grupos mixtos. Vamos, la cuestión ni se la plantean. Creo que ese prejuicio ya no existe. El jazz hace tiempo que ha dejado de ser una cosa de hombres. Pero aún hay pocas mujeres.

    Melissa Aldana al Jimmy Glass // Antonio Porcar Cano
    Melissa Aldana al Jimmy Glass // Antonio Porcar Cano

    Por último, unas palabras para aquella gente que sienta curiosidad y no se atreva a entrar al Jimmy Glass.

    Al Jimmy Glass se ha ido acercando durante todos estos años mucha gente nueva, como es lógico, llevada por la curiosidad, porque una parte de esta gente no tenía apenas contacto con el jazz. Algunos de ellos se han quedado y se han convertido en asiduos del Jimmy Glass, porque han descubierto un universo musical absolutamente diferente al que ellos estaban acostumbrados. Lo han aceptado, y no sólo eso, sino que además les gusta! Y…claro que no hay que tener ningún miedo al Jimmy Glass, el jazz no muerde, el jazz te hace disfrutar. El jazz lo que hace es abrir tu espectro musical, y eso siempre es bueno para cualquier persona. Siempre habrá gente a la que no le guste, pero la mayor parte de la gente que ha venido sin ningún tipo de prejuicio se ha enganchado. Lo que puedo decir es “por favor, venid a ver jazz, tanto al Jimmy Glass como a cualquier otro sitio, porque es una cosa maravillosa”.

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