Hay días que parece que nunca se va a apagar el sol, y otros, que son más tristes que una despedida en la estación. Este doloroso sentimiento que expresaba Fito Cabrales en una de sus canciones, es lo que debió sentir Pedro Sánchez el 29 de octubre de 2016, el día en el que dejaba su acta de diputado del Partido Socialista para no tener que investir a Mariano Rajoy como presidente del gobierno, desafiando así las propias directrices de su partido. Pero el plan de Sánchez, como Terminator, era volver. Renacer.

 
Sin duda, era una apuesta arriesgada. Pedro tenía que confiar en la militancia, en la que se centró, dando un discurso que hubiera firmado prácticamente Podemos. Bajo enorme presión, logró los apoyos necesarios, desbancando a sus opositores y logrando de nuevo la secretaria general. Una vez renacido, y tras varios meses deambulando, hemos asistido a la histórica y exitosa moción de censura. Contra todo pronóstico, el plan de Terminator ha funcionado. Pedro Sánchez y el PSOE han vuelto, pero… ¿para quedarse?

 
En resumen, la cuestión principal, como bien afirmaba el columnista de El País Manuel Vicent, es que ya no están. A día de hoy, el Partido Popular es el pasado, también en la Comunitat Valenciana. Aunque mucho cuidado, pues que sean elementos del pasado, no quiere decir que no puedan volver en un futuro. Véase nuestro nuevo y “guapo” presidente. O nuestro “nuevo” y experimentado ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borell. Y es que los políticos “hacen por vivir”. O dicho en términos más filosóficos: mala hierba… nunca muere.

 
En 2015, Podemos y el propio Pedro Sánchez, afirmaban que el Pacte del Botànic era un referente, un modelo político que debía implantarse en España para lograr un ejecutivo sólido construido desde la izquierda. Ahora, con el PSOE en el gobierno central, parece mucho más viable que las demandas del Govern, y de la sociedad valenciana en general, se cumplan, empezando por la justa financiación y la construcción de una infraestructura fundamental y básica como es el Corredor del Mediterráneo.

 
¿Y qué pasa con Ciudadanos? ¿Es que nadie piensa en Ciudadanos? Si a alguien le ha pillado por sorpresa esta exitosa moción, es a ellos. Y es que, con la sentencia de la Gürtel y las posibles elecciones, se veían en Moncloa. Pero los “giritos” de la vida y la política, capitaneados por el resucitado Sánchez, han provocado que Ciudadanos se encuentre descolocado y compartiendo terreno político y oposición, con un PP que les sobrepasa de manera abrumadora en votos y diputados. Vistos como el hermano pequeño de los populares, deberán moverse entre líneas como nunca, desmarcándose y alejándose lo más posible del Partido Popular para así diferenciarse de ellos. Pues, quién quiere la copia, teniendo la versión original.

 
En definitiva, esta moción de censura y su favorable resultado, nos han dejado una lección que todos debemos aprender. La política, no deja de ser el arte de la guerra continuada por otros medios, y hay veces, en las que frente a una desventaja táctica, hay que saber replegarse para armarse bien, y así después, volver en mejores condiciones a la batalla. Esto hizo Pedro Sánchez, que se apartó del conflicto cuando debía. Se retiró desafiando a su propio partido, para después vencer a la vieja guardia en las primarias y sacar adelante la primera moción de censura exitosa de la democracia en España. En próximos episodios de esta interesante entrega, veremos, por ejemplo, la factura que le pasan los apoyos que le han aupado hasta allí.

 
No negaré que Pedro Sáncehz ha hecho historia. En ajedrez, él sería como ese valiente peón que ha conseguido convertirse en Dama. Es el “El Renacido”, el nuevo presidente del Gobierno de España que ha logrado, al menos por el momento, sentarse en el Trono de Hierro. Sin duda ha ganado una importantísima batalla. Pero… ¿habrá ganado la guerra?

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